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ENTRE LA RED Y EL MAR

Lunes, 22 de mayo de 2006

Una historia en gris

Me siento en un banco cualquiera, de una ciudad anónima por donde gentes grises pasean, andan, o simplemente van de un lado para otro sin un rumbo por mi conocido. Espero pacientemente, como ese pescador que mira el corcho flotando en las tranquilas aguas de un estanque, espero la onda que me indique que algo se ha acercado al cebo. Entonces la veo, le veo, los veo, no tienen un aspecto distinto de las demás personas que pasan a su lado, pero son ellas, son las personas que me inspiran una historia, una vida que ponerles, aunque no sea cierta, aunque sea descabellada o imposible.
Ese hombre que habla por el móvil esta despidiendo a tres empleados suyos porque no le gustan los negros, para él, el almacén ya no huele a fitosanitarios, huele a negro, pero a su secretaria le pone otras excusas, alega que se pasan el día holgazaneando, dejando todo tirado, con esas excusas camufla al racista que lleva dentro.
Esa pareja esta a punto de empezar una aventura, cuando ella lo mira, siempre buscando sus ojos, busca ver un futuro en ellos, como si las pupilas de él fuesen bolas de adivinación, él solo piensa que esa relación ya ha durado mucho, que el sexo es para compartir y que no existen mamíferos monógamos, lo ha leído en una revista que no logra recordar.
Esa niña se ha enamorado de su profesor, no sabe como decírselo, porque el profesor no lo va a entender, no podrá concebir que a sus 13 años pueda sentir todo lo que siente por él, que pueda imaginar que ese hombre de sonrisa de anuncio de dentífrico la lleva lejos de la rutina y se convierte en el hombre que ella ve tras el rol didáctico.
El chico que pasea con el perro quiere volver a su país, a Argentina, allí tiene una chica esperándole, pero sabe que nunca volverá a ser lo mismo, el corazón de las mujeres es axial, piensa, si lo dejas mucho tiempo con las ventanas abiertas, se le escapan los sentimientos y otros les encuentran, y ya es tarde para volver a llenar de amor esos huecos inexistentes.
A veces es una plaza, a veces solo una calle, por eso odio los centros comerciales, porque sus historias me golpean con las manos abiertas.

Por: Luca de Soto | Lucas | Comentarios (4) | Referencias (0)

Comentarios

Sin palabras.
Que bien lo plasmas oye...

Bsos

Wady | 22-05-2006 22:39:58

Perfectamente reflejada tu actitud vital: Devenir inconexo, inquietud continua, hiperactividad compulsiva, creatividad agolpada en las sienes.

He acabado exhausto leyendo. He ido de sobresalto en sobresalto, Gracias por despertarme estas sensaciones.

Nacho | 22-05-2006 23:35:56

Una cosa: ¿Lo de la monogamia en género masculino, es puro giro lingüístico o apreciación machista?

Nacho | 23-05-2006 00:21:05

Vaya pareja de aduladores....
Esto Nacho, mamifero es genero masculino....ergo monogamos debe ir tambien en masculino.... pero si quieres que sea politicamente correcto, tambien él penso que no existía ninguna mamífera monógama, aquí no se discrimina a nadie, y menos al sexo femenino, faltaria más.

luca | 23-05-2006 16:32:45

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