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ENTRE LA RED Y EL MAR

Viernes, 30 de junio de 2006

Paula (y 2ª Parte)

Seís meses después, volvió a aparecer. Como un golpe de suerte caprichoso. Como una quiniela acertada, incluso mejor que eso, pues el dichoso azar fue a buscarme. Ya no hubiese apostado un euro a encontrarla, y menos en Málaga. Fue allí, corría el mes de Agosto cuando disfrutaba de un día de playa, un día libre de trabajo. Un día cualquiera si no hubiese sido por ella. Salía del mar y pasó delante mía, cuando la ví. Parecía sobrevolar por la arena quemante, en lugar de caminar como los mortales. Luciendo un escaso bikini rojo, que resaltaba más sus encantos. Con la melena a un lado de la cara, con las dos manos escurriendo el agua que quería permanecer en su cuerpo, y la sutil sonrisa de su rostro poseido por la belleza simple del que no sabe que es bello, o no quiere serlo. Así continuaba siendo, tan hermosa como la había estado recordando.
Guardaba toda la gracia con la que la había imaginado, todos esos gestos que me producían un malestar deseado en el estómago. Me sorprendí de haberla reconocido tan rápidamente, como un flash que golpea unos ojos abiertos, así llegó a mi mente. En el rompecabezas de gente, arena y sombrillas con el que jugué ese día. Y cuando todo era azul, todo se dibujó de un modo luminoso, lleno de colores vivos y en el marco escogido de mi imaginación flotante... brotó una nube, negra sobre el horizonte, surgida de la nada, en la quietud del instante.
Hecho que rompió todo el sortilegio que me eclipsaba. Y bajé a la Tierra, y vi que Paula estaba acompañada. Acompañada por un tipo de esos duros que salen en televisión, con cara de ángel y cuerpo de culturista. Allí la esperaba, tumbado sobre la toalla, cuando llegó Paula y se escurrió el agua de su cabello sobre el fornido pecho del muchacho. Con un gesto feo, desaprobando la acción de Paula, el musculitos se fue al mar. A calmar sus malos humos. Y ella quedó sola, untándose el bronceador sobre esa piel perfecta. No le había gustado la broma, estaba claro, pero lo que no entraba en mis cálculos, era el poco tacto al quejarse que tuvo. Quizás, con ese cuerpo de gimnasio y esa cara de no haber roto un plato, no temiese perderla
Seguramente estaba tan seguro de eso, que se daba el derecho de hacer tales gestos.
Yo no tengo tal silueta, pensé mientras me reía irónicamente, más bien me sobran unos kilos. No podría competir con semejante cachas, aunque también pensé por un instante en la belleza interior, y en esas cosas que se dicen, se piensan y luego nunca se hacen. Así que me rendí antes de comenzar cualquier combate. Y pensé que el destino se encargaría de esa batalla, puesto que ya, para empezar, la había traído desde el centro del País. Había realizado lo más difícil. Había encontrado la aguja en el pajar, o como dice mi abuela: el mundo es un pañuelo. Desde aquel día, sí que podría tomar esas palabras como mías.
Al cabo de unas horas, Paula empezó a recoger sus cosas. Se disponía a marcharse, cuando me llamó la atención que la pareja no se hubiese dedicado ningún beso ni carantoña. Desechando el pueril accidente del agua como excusa y causa de ello, alcancé la aventurada deducción de que podía ser su hermano. O tal vez un simple amigo. Por una cosa u otra, aquellas nubes se retiraban de nuevo de mi horizonte ideal. Volvía a lucir sobre mi imaginación un rayito de luz. Y seguramente, movido por ese desprecio que el señor musculitos le regalaba, con esa habilidad para ignorar el cuerpo que más había soñado, en mi ser surgió una vitalidad que me invitó a seguirla. Quién sabe si me animaba a decirle algo. Quién sabe si le encontraría un defecto que la hiciese descender de la cumbre, un rasgo humano en un ser divinizado...
Pasaron los días, tristes y opacos, independientemente de que fuese aún verano. Y por mi ventana seguían colándose grises nubes todos los amaneceres. Intentaba quitármela de la cabeza, mas su reciente e inesperada visita me devolvía a la demencia. Los rasgos borrados de su cara, por el paso del tiempo, volvieron a marcarse casi de un modo definitivo.
Tatuado, quedó su cuerpo en mi conciencia. El destino quiso regalarme más sufrimiento, cuando me la postró ante mí en el capítulo de la playa, y lo consiguió.
Hablé con ella, mejor no haberlo hecho, pues... Me presenté toscamente ante ella, y la ubiqué en Madrid. Allí le conté que coincidimos en un bar, le dije el nombre del garito, que no recordó. Rápidamente me dijo que no me conocía, o no se acordaba de mí, todo ello con una sonrisa espectacular, una sonrisa perfecta. Y como me quedé bloqueado, (quizá debí diseñar un guión), no supe qué decirle más. Paula, sorprendida aún de que supiese su nombre, sin entender que no nos presentamos y yo memorizaba su nombre, cual tabla de multiplicar un escolar, quebró la difícil situación creada despidiéndose de mí. Efectivamente, no quiso saber por qué archivaba su nombre, y todos esos recuerdos vanos para ella, que le balbuceé, tanto tiempo después. Argumentó que se le hacía tarde, que había quedado con su chico. Y allí quedé, inmóvil en la quietud de mi alma y mi cuerpo. Viéndola marchar. Sin poder abrazar mi sueño, sin darme la oportunidad de conocerme. Y a pesar de ello, no reunía fuerzas para odiarla. O bien sí, quería odiarla, pero la amaba, tanto la amaba que de no tenerla la odiaba. Y allí quedé, como dije, inmóvil maldiciendo mi suerte. Con el aire parado, como si ya hubiese sido respirado en otras ocasiones. Un sinsabor que me mantenía apartado de lo que sucedía a mi alrededor, soportando la mirada con gallardía en ella, la fui perdiendo, hasta que por fin, la perdí. La perdí, pero no la olvidé.
Aunque no pude perderla, porque nunca la tuve, nunca fue mía... pero sí perteneció, y pertenece a mis pensamientos, ¿acaso no son míos?
"Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora, un disparo de nieve. Ojalá por lo menos que me lleve la muerte; para no verte tanto, para no verte siempre, en todos los segundos, en todas las visiones..
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones".
("ojalá" - Silvio Rodriguez - Cantautor cubano)


JUAN JOSÉ CASTILLO CUESTA febrero de 2.004

Por: jjcastillo | jjcastillo | Comentarios (3) | Referencias (0)

Comentarios

Bienvenido a la bitácora colega de letras. He leido tus dos relatos. Me gusta tu uso del lenguaje, aunque es mejorable.

"Parecía sobrevolar por la arena quemante, en lugar de caminar como los mortales. Luciendo un escaso bikini rojo, que resaltaba más sus encantos." Léelo bien. ¿No te sobra o te falta algo?¿Algún signo de puntuación.
Obliga a releer ciertos párrafos y por consiguiente resta interés a la historia.

Trasciende tu capacidad de observación. Sin embargo la historia no sale de ti mismo. Parece tan... "maquillada" que no consigue engancharme. Ella parece ser carente de vida, y tu vivencia, aunque se perfila pasional, se queda en el perfil.

Aún así, todos tenemos relatos escritos de antiguo con muchas carencias las cuales nunca retocamos, y que nos parecen peores cuanto más avanzamos en esto.
Supongo que este es uno de ellos.

Insiste porque se vislumbra una capacidad narrativa (posiblemente poética), que me causa curiosidad e inquietud. Espero impaciente tu próximo relato o reflexión

Nacho | 30-06-2006 00:39:50

Buenas a ambos, últimamente ando un poco descolocado con mi bendito turno de noches, asi que entre eso, y que este host se carga cuando dios quiere, pues apenas tengo tiempo de tocar nada. Supongo que habreis apreciado que existen unos extraños saltos de parrafo en los relatos de JJCastillo. ¿A que es debido esto? me temo que se debe al procesador de textos que utiliza, que impide que al pegar el texto, este se adapte a la configuración de esta página. Voy a intentar corregirlo, pero ruego que despues de pegar textos, los reviseis, asi podré dedicar el poco tiempo de que dispongo a preparar el advenimiento del proximo, y espero que definitivo host. Gracias.

luca- | 30-06-2006 17:07:36

Bueno, debes repasar tu gramatica, pero el simple hecho que conozcas a Silvio Rodriguez te da muchos puntos. Sigue regalandonos relatos. Gracias

Susanita | 20-08-2006 21:36:36

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